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La ciudadanía de personas LGBT es retratada en Minimanual de Periodismo Humanizado

La 5ª edición del Minimanual de Periodismo Humanizado, organizada por Think Olga, evalúa cómo la ciudadanía de personas LGBT * es tratada en los medios y da consejos a los periodistas de cómo mejorar su situación Cuando se trata de las temáticas de sexualidad y género.

Dividido en cinco capítulos, el Minimanual, además de presentar conceptos básicos del contexto LGBT * (como los significados de orientación sexual e identidad de género), destaca la cobertura de la prensa sobre la bisexualidad, la población trans * y la afectividad lesbiana. Al final del libro, todavía hay materiales de consulta y un glosario.

Una de las primeras orientaciones que el Minimanual da, por ejemplo, se refiere a la nomenclatura de las Paradas LGBT * (o Paradas del Orgullo LGBT *), comúnmente llamadas «Paradas Gay». Aunque el término «gay» sigue siendo usado, en el sentido común, para englobar a todos los grupos de la sigla, es importante que la prensa no refuerce la invisibilización de las demás identidades, como la lesbiana, la bisexual y la transexual, transexuales, transgéneros y transexuales, Travestis).

Esta invisibilización se repite cuando la prensa informa de casos de violencia por motivación LGBTfóbica. Siempre que se habla de esos episodios, dice Nana, lo ideal es que el periodismo busca apuntar a los responsables y empatizar con las víctimas, y no justifique el crimen. Un ejemplo acertado, según el Minimanual, fue el título «Padre intenta violación correctiva en hija bisexual de 14 años», que llamó la atención sobre la raíz del crimen. En el caso de las mujeres lesbianas y bisexuales, las principales víctimas de este tipo de crimen deben ser «corregidas», según el texto.

El Minimanual presta especial atención a las cuestiones de la población trans *, que, a diferencia de los otros grupos (gays, lesbianas y bisexuales), enfrentan batallas diarias a causa de su identidad de género. Es importante recordar: transexuales son personas que no se identifican con el género atribuido a ellas en el momento en que nacieron.

Según el coordinador del Instituto Brasileño de Transmasculinidades, Bernardo Mota, entrevistado por Nana, algunas de las principales demandas del grupo son la despatologización de su identidad, la corrección del nombre civil y el fin de la matanza contra la población. En la prensa, los mayores problemas que el Minimanual apunta son los equívocos a la hora de identificar a los personajes (sea el nombre o el género) y la perpetuación del estereotipo que asocia a personas trans * a la marginalidad. «La identidad trans * es totalmente evidenciada cuando esa población es autora de un crimen, aunque eso no suceda cuando ella es víctima de un crimen», cuenta Nana. Los dos ejemplos graves fueron la llamada «Traveco mata a la amiga con caca de espejo» y el título «Travesti cuenta cómo es la vida en las calles en SP» (como si «travesti» y «prostituta» fueran sinónimos).

Un error recurrente de la prensa al tratar de personajes travestis es el de todavía llamarlas por el pronombre masculino o por el término «traveco», de modo peyorativo y deshumanizador. Nana dice que, en todas las situaciones en que hablar sobre alguien trans, sea para saber qué nombre o qué pronombre usar para hacer referencia a la persona, lo ideal es que el reportero pregunte a la propia fuente cómo debe ser tratada.

También se encontraron en las noticias otras expresiones problemáticas, como el término «zapato» para referirse a una mujer lesbiana, el verbo «admitir» (que implica culpa) en lugar de «asumir» para hablar de la revelación de alguien de su sexualidad y Otras palabras que asocian personas y manifestaciones LGBT * a estereotipos nocivos.

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